Los cerezos son árboles nativos del Asia. No solo hijos del Japón, pero también de la China, de Corea y la India. Estos maravillosos árboles se caracterizan por su espectacular transformación durante la primavera, revelándole al mundo a través de sus flores el misterioso ciclo de la vida. Estos cerezos se plantan mayormente con propósitos ornamentales y no para producir fruto.
Durante la mayor parte del año estos árboles no dicen mucho. Parecen no tener nada de especial mostrando las típicas hojas verdes que encontramos en cualquier árbol. Inclusive, durante el invierno pierden todas sus hojas. Pero cuando llega la primavera, el escenario es uno muy diferente. Blancos o rosados capullos comienzan a brotar de sus ramas hasta forrarse completamente con flores.
En muchos países cuando llega esta época, todos salen a los parques y campos a presenciar la transformación del cerezo. Es muy común ver familias enteras, amigos y colegas, todos sentados bajo el manto rosado de estas impresionantes flores. Esta costumbre de celebrar la flor del cerezo durante la primavera se originó en la China. Aunque la mayoría de los cerezos florecen durante esa época, hay ciertas especies que florecen durante el otoño e inclusive el invierno.
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